martes, 26 de mayo de 2015

RECUERDOS, MEMORIA, COLEGIO
















Hace unos años en una emisora de radio hablaron de una persona. Poeta, republicano, preso político, que  iban a entregarle serie de galardones, por su vida dedicada a luchar por la libertad.

Días más tarde en es misma emisora entrevistaron a ese poeta español, era Marcos Ana, estaba presentando su último libro "Decidme cómo es un árbol" sus memorias de la prisión y de la vida.

Su historia me interesó y decidí leerlo, en su primera página  encontré una dedicatoria:
"A mis padres, Marcos Ana, victimas inocentes de la guerra y sus consecuencias" .

El se llamaba Fernándo Macarro Castillo pero utilizó el seudónimo Marcos Ana compuesto por los nombres de sus padres

Más adelante en el prólogo de José Saramago, me encuentro con este pensamiento:
"Díganme cómo es un árbol, díganme como es la justicia, no me digan como es la dignidad":

Más adelante Marcos Ana nos cuenta:
"Soy salmantino. Nací el 20 de enero 1920, en la pedanía de San Vicente, en el municipio de Alconada, en el seno de una familia pobrísima de jornaleros de campo. Mis padres, Marcos y Ana, eran gente noble y sencilla, esclavos de una tierra que nos le pertenecía. Mi padre trabajó desde niño y era analfabeto, pero una humanidad natural, preocupado siempre por el bienestar de su familia. Mi madre sí sabía leer y escribir, solamente eso, era una mujer de una inteligencia natural y una ternura que recordaré siempre. u trabajo, además de atender la casa y la familia, era llevar todos los días la comida, a los jornaleros."

"Muchos años después, en prisión, en algún momento nostálgico de  mi cautiveiro, escribí un poema extraño en el que aparecen, instintivamente mezclados con la tristeza, aquellos paisajes de mi niñez":

Pudo el ciprés más que nadie.                      
Puñal agudo invertido
clavó su aroma en mi sangre.

Las dalias tejen coronas
con luz morada en los ojos
mortecinos de la tarde.

Los cipreses mano a mano,
con el laurel han tendido
un puente sobre el estanque.

(agua delgada y menuda,
remanso puro, mi vida,
sin vivirla un solo instante).
Un hacha suena en el bosque.
Otoño corta las ramas
de mi juventud. ¡Lloradme!


                                                 
Sigo leyendo y me encuentro con una parte del libro donde Marcos Ana se centra mucho, ya que en ellas pasó muchos años y muy difíciles, LAS CÁRCELES:

"Mi situación física se iba haciendo alarmante, apenas podía sostenerme en pie y cansados de no sacar de mí lo que les interesaba, es decir implicar a otros compañeros, fui trasladado a la Cárcel de Porlier, un antiguo Colegio de los Calasancios que fue habilitado para prisión."



Cuando leo el nombre de Colegio de los Calasancios, me vino a mi memoria aquel Colegio al que fui entre  los años 1960 al 68  y empecé a investigar en internet para ver si había alguna relación entre la Cárcel de Porlier y el Colegio Calasancio. Mi antiguo Colegio.

SÍ existía esa relación.


Ese Colegio de los Calasancios, fue donde fui a recibir educación desde los seis a los once años.

Me parecía imposible que por el patio donde jugué tantas horas, pudiese ser el patio de una prisión, y que estuviese lleno de hombres sin libertad, llegó a tener la prisión 5000 reclusos.

Y que hubiesen asesinado en el colegio a garrote vil a muchos hombres.

Donde después mis padres me llevaron a "formarme", "educarme", a... me pregunto...

Aspecto del Colegio Calasancio, en el que se habilitó la cárcel de Porlier durante la Guerra Civil española y la posguerra.

Esta era la puerta que utilizábamos los niños para salir, en la anterior fotografía la puerta está en en el centro


En esta fotografía las ventanas que están en el entresuelo iluminaban un gran pasillo con una serie de puertas que daban acceso a una capilla por donde los alumnos, después de misa íbamos a las clases.

Ese mismo pasillo cuando era la prisión de Porlier, llamada oficialmente Prisión Provincial de Hombres número 1 eran las celdas de los presos condenados a muerte, según nos cuenta Marcos Ana en sus memorias.

                                                       Marcos Ana con su sobrina y otros presos en la prisión de Porlier

Ahora recuerdo cosas que demuestran que esto es cierto, los niños teníamos un juego o mejor una prueba de valor, que era ir desde el patio al comienzo de este pasillo por lo que nosotros llamábamos la carbonera, en ese paso nos encontrábamos con una serie de rejas con puertas, donde dentro había carbón, sacos,..  nosotros decíamos que allí nos encerrarían si nos encontraban.

                                                           Presos republicanos durante una  misa, Navidades 1943

Los niños no estábamos demasiado desencaminados,ese paso estaba terminantemente prohibido y puede que los religiosos no quisieran dar explicaciones de aquellas rejas. 
Me acuerdo como si fuese hoy que un día estábamos jugando en la marquesina cerca de esa puerta (en la fotografía la puerta de la que hablo es la del fondo) y vimos que salía la persona que se dedicaba a la limpieza, nos acercamos y pudimos ver una serie de rejas y nos atrevimos a preguntarle, ¿que son esas rejas?, no nos contestó y nos echo fuera de  allí.

No entendíamos porque no nos decía nadie que era aquel sitio, entonces nosotros creábamos historias, que aquello era una cárcel, que allí habían encerrado a los niños cuando se portaban mal, en otos tiempos,...  no estábamos desencaminados, los niños no éramos tontos, pero así nos trataban. 

Estas ventanas son las que dan al pasillo y anteriormente a las celdas para los reclusos condenados a muerte.




El 24 de noviembre de 2016 se apaga a los 96 años la voz libre y la del poeta



Videos

https://www.youtube.com/watch?v=9moSxycvmhk         (Cárcel de Porlier)

https://www.youtube.com/watch?v=QlMVMfL6JhI        (Marcos Ana)





1 comentario:

  1. Noraboa polo teu blog, é un puro reflexo de como eres :). Bicos

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