lunes, 31 de octubre de 2016

ÁRBOLES PARA SALVAR EL PLANETA



El hombre que plantaba árboles, es un cuento alegórico del autor frances Jean Giono, publicado en el año 1953. Cuenta la historia de los esfuerzos de un pastor para convertir un desolado valle en las estribaciones de los Alpes, cerca de la Provenza, en un bosque, a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

La historia es tan conmovedora que muchos lectores creyeron que Elzéard Bouffier fue un personaje real y que el narrador era el propio Jean Giono, y que por lo tanto, la historia habría sido en parte autobiográfica.


El autor lo explicó en una carta en el año 1957:
"Lamento decepcionarles, pero Elzéard Bouffier es un personaje ficticio. El objetivo era hacer a los árboles agradables, o más bien la plantación de los árboles agradables"

Esta historia me conmovió tanto, que se me ocurrió introducirla, como una de las actividades, en un taller que tuve en el Colexio Andersen de Vigo, durante unos treinta  años, un día a la semana.

¿De que forma realizaba la actividad?
Al principio, leía el libro y a continuación se lo contaba al grupo, siempre como si fuese una historia real, para que de esa forma  mantener la motivacións, además les enseñaba el mapa de Francia y en el le señalaba la zona en que el pastor plantaba los árboles.

A continuación íbamos a un terreno cercano y plantábamos las distintas semillas que habíamos traíamos cada uno, bellotas, castañas, nueces y avellanas.
Para su plantación utilizábamos una barra de hierro del groso de un dedo como hacia Elzéard Bouffier y poníamos la semilla dentro.

Según pasaban los años fui consiguiendo más libros que  los iba repartíendo entre los niños para que lo leyeran en casa, y a la hora del taller, realizábamos un coloquio, les enseñaba el mapa y a continuación  íbamos a plantar.

Más adelante, conseguí el CD del Hombre que plantaba árboles 
con música de Paul Winter Consort y narrado por  Lara López.

Lo que hacíamos era  seguir la lectura, la música  nos hacía imaginar el viento, la fiereza de los poblados abandonados, el agua...
Después como siempre les enseñaba el mapa de la zona e íbamos a plantar.


Por último hace como unos años conseguí  el cortometraje de animación de origen canadiense, dirigido por Frédéric Back que ganó el  Oscar al mejor cortometraje animado de 1987  doblado por Lara López y música Paul Winter,

Nuestra experiencia, digo nuestra, porque es de los niños y niñas del taller,  habremos plantado unas trescientas semillas anuales y como los últimos veinte año ha sido en el mismo terreno, hoy se nota los cientos de árboles de todos las edades, desde plantones a árboles de tres metros.

Hemos conseguido que los dueños de los terrenos, corten los eucaliptos y pinos, limpien el monte pero respeten y cuiden estos "árboles que han nacido solos" porque durante este tiempo nadie me pregunto nada  ni yo tampoco lo hice.

Dentro de unos años podremos ver un bosque de robles y castaños, algún que otro  nogal y unos cuantos avellanos.

Lo que más me impresiona es cuando me encuentro con antiguos alumnos, que trabajaron en el taller y plantaron sus semillas, se acuerdan de aquel libro, me preguntan si era real y como están los árboles.
Otros me dicen que han plantado en donde veranean, otros cerca de su casa y lo importante es que  se lo van pasando de una a otras personas  y así serán muchas más las "personas que planten árboles".



Bibliografía


Prólogo de José Saramago y epílogo de Joaquín Araujo.





A partir de este cuento les fui mostrando otras personas que SÍ plantan árboles en el Mundo

 Wangari Maathai  en Kenia y Yacouba Sawadogo en Burkina Faso las dos en el continente  Africano.  Jadav Payengen  en la India, que estaban transformando zonas desérticas por la tala o desaparición de forma natural de árboles, en bosques.


Wangari Maathai (Kenia 1940-2011)
            


 La madre de los árboles. Fue la primera mujer de África Central y Oriental que consiguió un doctorado y la primera mujer en su país con un cargo en la Universidad. 

En 1976 comenzó a promover sus criterios sobre la utilidad de plantar árboles entre sus conciudadanos para lograr así tanto la conservación del medio ambiente como una mejora  de la calidad de vida de las clases desfavorecidas de su país.
Esta tarea fue la base sobre la que se constituyó el movimiento Green Belt Movement, el Movimiento Cinturón Verde.

Wangari Maathai, la "mujer negra y verde", ha merecido el reconocimiento internacional por su lucha a favor de la democracia, los derechos humanos y protección de la naturaleza.

Premio Nobel de la Paz, esta concesión es más una manifestación a favor del medio ambiente y de la paz. Es una decisión que da alas al movimiento feminista en África y que honra a esas extraordinarias mujeres que cargan sobre sus hombros con la responsabilidad de sus familias y su supervivencia.

Wangari decía "Quien destruye la naturaleza arruina el futuro de los hombres y, en consecuencia, genera conflictos, tensiones y guerras". 

Ella ha convertido el acto de plantar árboles en un símbolo de paz.



Videos


En recuerdo  de Wangari Maathai




Wangari y los árboles de la paz

                                          

Bibliografía

Wangari Maathai. La madre de los árboles.    Ehlert, Stefan    Icaria editorial
Maathai nos transmite un mensaje "Quien destruye la naturaleza arruina el futuro de 
los hombres y, en consecuencia, genera conflictos, tensiones y guerras. Ha convertido
el acto de plantar árboles es un símbolo de paz.

 Movimiento Cinturon Verde.  Maathai, Wangari       Catarata
Fundó el Movimiento, que ha permitido a mucha gente, sobre todo mujeres, plantar árboles en sus regiones, proporcionarles de esta forma comida y madera, y frenando también la erosión del suelo y la desertización.

Este libro es un instrumento muy importante para divulgar ampliamente esa inspiración.




WANGARI y los árboles de la paz.  Winter, Jeanette     Ediciones Ekaré
Es un libro infantil. Una historia verdadera de África. Wangari Maathai nos dice
"La tierra estaba desnuda. Mi misión fue tratar de vestirla de verde"

Plantando los árboles de KeniaLa historia de Wangari Maathai   Nívola, Claire A.   Edic. Juventud

Con unas preciosas acuarelas y una prosa lírica, Nívola narra la preciosa historia de superación y esfuerzo. Además una nota de la autora proporciona más información sobre Wangari y el movimiento Cinturón Verde.




Jadav Payeng 

El hombre que plantó un bosque en la India 



La India goza de un bosque inusual que logró florecer en el banco de arena de un río. Pero lo que ahora asombraría a los botánicos sería el trabajo diario de la única persona que dedicó su vida a esta tarea.

En 1979, Jadav Payeng, un joven local de 17 años de la ciudad india de Jorhat, encontró decenas de reptiles muertos en el banco de arena del río Brahmaputra por la falta de sombra, esto le resulto muy impactante. Habló con los servicios oficiales, y le aconsejaron plantar bambú, le ayudaron dándole los plantones.

Treinta y cinco años después, la cruzada personal de Jadav Payeng, ahora de cincuenta años, es un enorme bosque casi dos veces mayor que el Parque Central de Manhattan.

El bosque se llama Molai, según el apodo de Payeng. 

No solo su bosque cambio el paisaje local, creando un lugar de sombra para los animales y la gente, sino que también frenó la desaparición de la isla, Majuli es una pequeña isla que se encuentra en el Estado de Assam, en el nordeste de la India, en medio del rió Brahmaputra. Se dice que a finales del siglo XIX, esa masa de tierra poseía una superficie total de 1150 km2, sin embargo, con el paso del tiempo, su tamaño iba disminuyendo, debido a la erosión del agua.

Jadav Payengy fue creando una verdadera reserva natural, que alberga tigres, rinocerontes, elefantes..., y una variada especies de aves.




Foret Man (2013) es un documental que muestra el trabajo de un hombre que se ha mantenido luchando para revertir la situación.
                                    





Yacouba Sawadogo

El hombre que frenó el desierto


Tal y como Elzéard Bouffier, el protagonista del libro "El hombre que plantaba árboles", el hombre con ahora 66 años plantó así 30 hectáreas de bosque. Una cubierta vegetal hecha de especies locales.
El Zaï, una técnica tradicional, este método consiste en cavar hoyos de unos veinte centímetros en los que se deposita estiércol y compost al lado de las semillas.



Esta técnica ya cruzó las fronteras de Burkina Faso, y da ejemplo desde entonces a ocho paíes del Sahel. Hasta la fecha, el método ancestral mejorado permitió rehabilitar más de 3 millones de hectáreas de suelos estériles.



Video:

El Dr. M. Sanjayan en su investigación del agua en la Tierra, nos narra la breve historia de Yacouba Sawadogo, llamado el  Loco del Pueblo  y hoy llamado el "Loco Héroe", que ha trabajado más de treinta años para detener la desertificación del Sahel.    
Yacouba cavo hoyos en la temporada seca que rellenaba con semillas y estiércol que sirve como alimento para el hongo del que se alimentan las termitas. Las termitas se asientan en los hoyos que cavo Yacouba y empiezan a cavar túneles que en la temporada de lluvias se inundan y permite que el agua se conserve, permitiendo que las plantas crezcan, que las plantas atraigan a las aves y estas trigan más semillas, permitiendo que crezca un bosque.                            





Yacouba Sawadogo en su primer bosque ganado al desierto del Sahára, su técnica a permitido recuperar tres millones de hectáreas.







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